1. Elige el material correcto para correr.

Correr es un deporte sencillo que no requiere un gran desembolso en productos técnicos, aunque conviene hacerse con un material mínimo. La compra del calzado adecuado al terreno y al tipo de pisada es fundamental para evitar lesiones comunes en todo corredor.

  1. No mires el reloj en las primeras salidas.

No te preocupes por tu ritmo de carrera y disfruta de la actividad. Ten paciencia, con constancia todo se consigue y tus progresos serán más rápidos si disfrutas desde el primer día. Si eres principiante alterna correr y andar en las primeras actividades.

  1. Los días de descanso también son días de entrenamiento.

Reconoce el valor de la nutrición y el descanso. Los días de sueño y descanso son cruciales para permitir que tu cuerpo se adapte al entrenamiento. Intenta dormir para descansar por completo y asegúrate de llevar una dieta saludable.

  1. Aunque también corras en solitario, hay muchos beneficios al correr con un grupo.

Rodéate de personas positivas y busca entrenar con amigos que compartan el mismo objetivo, o si puedes, únete a un club local de corredores.

 

  1. Haz de correr un hábito, incluso si eso significa salir durante unos minutos por día.

La clave de empezar a correr la encontramos en la perseverancia, dominar el puente entre el deseo y la realización. Al principio necesitarás grandes dosis de fuerza de voluntad y motivación para salir a correr y después para no salir a entrenar tendrán que atarte al sofá.

 

  1. Realiza una prueba de esfuerzo al menos una vez al año (“pasa la ITV”).

La mayoría de los corredores están muy interesados ​​en controlar su peso, ritmos de carrera, … pero a menudo se olvidan de controlar su corazón. Correr es una actividad de alta exigencia cardiovascular y debes revisar que todo funciona correctamente. Además, te permitirá medir los progresos y conocer tus zonas de entrenamiento.

 

  1. Construye el kilometraje gradualmente.

El ritmo de la adaptación varía en función de cada persona, respondiendo a múltiples factores (edad, estado físico, salud, motivación, alimentación, etc.). Por este motivo, resulta imprescindible que respetes el principio de progresividad y escuches a tu cuerpo antes de aumentar las distancias y cargas de entrenamiento. Evita que tu amig@ te apunte a una carrera a la que no estás preparado todavía.

 

  1. Mantén un registro de entrenamiento.

Actualmente hay multitud de programas para registrar y controlar nuestras actividades. Con estos registros y una correcta planificación dejándote asesorar por profesionales cualificados optimizarás tus esfuerzos y alcanzarás tus objetivos con mayor seguridad.

 

  1. Realiza entrenamientos variados y cruzados.

La variedad es la sal de la vida. Si quieres ser más rápido, necesitas mezclar tu entrenamiento con carreras más rápidas por intervalos, así como con carreras largas y más lentas. No descartes incluir otras disciplinas deportivas dentro de tu plan de actividades.

  1. Establezca objetivos pequeños y alcanzables

Divide tus aspiraciones en metas a corto y medio plazo. Se realista y verás cómo lo consigues. Y recuerda que todos somos corredores, algunos simplemente corren más rápido que otros.

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