La alimentación del deportista de resistencia debe responder a las necesidades nutricionales propias de su edad, sexo, condición de salud y físico-deportiva para satisfacer los requerimientos de energía, macronutrientes, vitaminas, minerales y agua para poder llevar a cabo la actividad deportiva preservando la salud, y alcanzando un óptimo rendimiento deportivo.

La ingesta energética adecuada para el deportista, es la que mantiene un peso corporal adecuado para el óptimo rendimiento y maximiza los efectos del entrenamiento. Habitualmente nos encontramos con la problemática de que algunos deportistas no cubren sus necesidades energéticas, principalmente por un bajo aporte de Hidratos de Carbono. Debemos considerar que estos componentes varían de un individuo a otro, por lo que las necesidades energéticas son diferentes en cada modalidad deportiva y entre los individuos de una misma modalidad.

Necesidades de nutrientes energéticos:
— Hidratos de Carbono (HC): Existe un elevado consenso con respecto a que los deportistas deben consumir un
alto contenido de carbohidratos en su dieta, de manera que suponga un 55-65% de la ingesta calórica total. La restauración del glucógeno muscular y hepático, es el objetivo fundamental de recuperación entre sesiones de entrenamiento o eventos deportivos, sobre todo cuando se realizan múltiples sesiones.

— Proteínas:
Las necesidades proteicas de los deportistas han recibido una atención considerable en las investigaciones realizadas hasta la actualidad. No solo en cuanto a si los deportes incrementan dichas necesidades, sino también con relación a si determinados aminoácidos  son beneficiosos para el rendimiento. En general, no debemos olvidar que las proteínas
no son consideradas como fuente energética a tener en cuenta durante la actividad física, ya que los HC y las grasas desempeñan esta función. No obstante, en deportes de larga duración, cuando los depósitos de glucógeno se vacían y la grasa corporal no es totalmente biodisponible (solamente lo es la que se almacenan a nivel intramuscular) se produce
proteólisis para la obtención de energía.

— Lípidos:
Los lípidos son un componente necesario de la dieta, que proporciona energía y elementos esenciales, como las vitaminas A, D, K y E. El rango aceptable es de 20- 35%. En el contexto deportivo tomar demasiadas grasas poliinsaturadas puede ser perjudicial, ya que son más susceptibles a peroxidaciones lipídicas, sin embargo, las grasas monoinsaturadas son las ideales para el deporte, porque aportan energía rápida, son cardiosaludables y son menos susceptibles a peroxidaciones.

Necesidades de micronutrientes:
Los micronutrientes, vitaminas (Vit) y minerales (Min), juegan un papel importante en muchas rutas metabólicas (producción de energía, síntesis de hemoglobina, mantenimiento de la salud ósea, función inmunológica, protección contra el daño
oxidativo, síntesis y reparación del tejido muscular durante la recuperación post-ejercicio y lesiones, etc). El entrenamiento da lugar a un aumento de los requerimientos de micronutrientes, por una pérdida de estos. Los deportistas con mayor riesgo de déficit de micronutrientes son aquellos que restringen la ingesta de energía, o quienes realizan severas
practicas dietéticas para perder peso, eliminando uno o varios grupos de alimentos de su dieta, o quienes consumen dietas con una alta cantidad de hidratos de carbono y baja densidad de micronutrientes. Los deportistas que adoptan este tipo de comportamientos, puede que necesiten tomar algún suplemento multivitamínico y mineral, para mejorar la ingesta de
micronutrientes.

 

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